
Virtudes, que tiene seis años, pregunta entonces que dónde está su mamá, y le dice la mami que está arriba en el cielo. Y entonces pregunta: “¿Y por qué no baja?”, muy chistosa, y nos hace reír.
Yo si me recuerdo -dice Américo-. Mi papá trabajaba mucho haciendo adobes, y volvía tarde cuando ya es oscuro, y no hay nadita de luz en la calle, y no tenía nadita de miedo. Viene cantando, y con mi mamá cantan. ¿Quieres ir a visitar tu casa? , le pregunta la mami. No, estoy mejor acá. Es bonito este Hogar. Y después de un rato vuelve: en mi casa dormíamos con ropa no más, sin piyama, con una frazada pero sin cama, en el suelo, no había pileta ni baño, mi papá tiene ropa rotita, las ratas comen nuestra ropa y nuestro choclo en la noche, mi papá prende la vela con fosforito. A mi papá le engañaron unos hombres. Por eso luego lo metieron en la cárcel. Y cuando mi mamá salía nos dejaba a mi hermana y a mí solos encerrados en el cuarto que vivíamos. Y una vez vinieron las Policías a sacarnos.
Cuando sea mayor yo quiero ser profesional. Maestra. Otros niños quieren ser policías. O futbolistas. Unas quieren ser monjas, porque no se quieren casar. Y otras hacer un Hogar para que no haya niños en la calle. Raúl dice que de mayor será taxista y no hará pagar a las gentes la carrera para que no se gasten su plata, por si la necesitan. Jhon sabe hacer pan como su papá, que es panadero, pero él no quiere ser panadero porque dice que quizás tome y les haga trabajar a mis hijos, y el pan salga mal y entonces no tengan para comer y les pegue. Y él no querría pegar a sus hijos.
Algunos niños nuevos, cuando llegan al Hogar, no quieren quedarse ni bañarse. Pero luego, cuando se bañan con agua caliente, querrían bañarse a cada rato. Y comer a cada rato. El agua caliente y la comida es lo que más les gusta al principio del Hogar. Y dormir con hartas frazadas. Y entonces ya no se quieren marchar, aunque a ratos se extrañan.
En el Hogar comemos rico. Yo me como siempre toda la comida y me hago aumentar. A veces algunos dicen que en su casa comían puro pollo, hasta hartarse. Y que paraban en la pollería. Pero entonces, yo digo, porqué Jhon llegó tan flaco. Porque otro día, los mismos, dicen que no desayunaban y cenaban un mate. Fredy dice que su barriga juega con él: cuando no como, me duele, cuando como, no me duele. Y si como mucho, también me duele.
Lo que casi más nos gusta es la Navidad, cuando nace Jesús y nos dan regalos. Cuando los niños llegan al Hogar, todos quieren quedarse hasta Navidad. Los niños mayores cuentan que, cuando estaban fuera, se pasaban toda la noche haciendo cola y durmiendo en la calle frente a unas tiendas para que por la mañana les dieran una pelota de las que regalaban. Pero en el Hogar nos dan bonitos regalos a cada uno. Aunque las mamis nos dicen que lo importante no son los regalos, sino que Jesús nazca en nuestro corazón para ser como él.
También me gusta el carnaval, cuando jugamos con agua. Y cuando tiran coetillos. Los coetillos son la alegría de Dios. Ruth, como es pequeña, se cree que Diosito ha pintado el cielo de luces de colores.
A veces a mí me dicen que baile, porque dicen bailo muy bien. Bailar es lindo. Y a mí me gusta que me miren bailar. Sobre todo cuando hay fiesta en el Hogar. En mi fiesta de cumpleaños me pusieron un vestido con una bincha y estaba tan guapa que me hicieron una foto. Como a todos los que tambiénf ese día era su cumpleaños. Es el día que más bailé, el de mi fiesta. Por eso siempre le pregunto a la mami cuánto falta para mi cumpleaños. Los niños cuando llegan nuevos se antojan al ver la fiesta de cumpleaños y le dicen a la mami que mañana es su cumpleaños. Y entonces la mami les pregunta qué día es mañana y no saben responder. Y por eso se sabe que no es cierto. Y le preguntan a la mami que cuándo será su fiesta. Y la mami les dice que ya se lo dirá. Porque muchos niños, aunque sean más mayores, no saben cuándo es su cumpleaños, ni cuantos años van a cumplir.
Yo querría cumplir más años y ser mayor. Pero cuando te haces mayor ya casi no te adoptan. Porque en el Hogar a veces hay algunos niños que vuelven a su casa o llegan sus papás nuevos, y entonces te hacen antojar. Cuando llegan los papás nuevos a veces te cambias de nombre. Aunque yo me he acostumbrado al Hogar, y me gustaría quedarme aquí porque me da no sé qué irme. La palabra papás es muy difícil para mí. Las mamis dicen que los papás adoptivos son papás verdaderos, que naces de su corazón y que ya siempre vivirás con ellos para siempre. Y que cuando seas mayor te traerán a visitar el Hogar. A mí me gustaría que nos quedásemos todos viviendo en el Hogar. Pero a veces pienso que si vinieran mis papás nuevos yo los querría como una verdadera hija, y ellos me querrían igual, porque serían muy buenos. Por eso a veces me sueño con ellos.
Me llaman Jova. No sé si me quedaré con este nombre. A mí me gustaría que me llamaran María.
Me cuentan, porque yo ya no me recuerdo, que cuando llegué tenía casi tres años, que llegué por la noche y que era muy bonita. Y que al principio me la pasaba despierta por la noche llorando hasta que me dormían. Yo no sé, pero hasta hoy no me gusta tanto cuando es de noche. Pero esto era antes, porque ahora ya no lloro.
Una vez, cuando tenía creo que cuatro años, vino a visitarme a mí una señora y me trajo mi fruta. Decía que conocía a mi mamá que andaba siempre en problemas, y que algunas veces ella me había dejado a su cuidado. En una de estas veces, mi mamá no regresó más, y es por eso que la señora me llevó a la Comisaría. De allí me trajeron. Pero como la señora no ha vuelto más, ya no me recuerdo de cómo era. Ya no he tenido más visitas. A mí me gustaría tener visitas para ir yo sola a la sala de visitas y que me trajeran pan o fruta o algo para mí y enseñárselo a los otros niños. Unos niños tienen visitas a veces. Otros no tienen.
Yo no me recuerdo tampoco de cómo era mi mamá. Sólo que siempre llevaba sombrero y vivíamos junto a un río. Nada más. Siempre la recuerdo así. Me pone triste que me pregunten por mi mamá. Por la noche siempre pido por ella para que se salga de sus problemas. Papá no tenía.
..Un domingo vinieron a ver a Ivette sus tíos y pidieron permiso para sacársela de paseo. Le regalaron una chompa y le compraron una gaseosa. Ella dice que se portó muy bien, pero no han vuelto a venir O será que no tienen tiempo.
Darío, un niño que recién ha llegado, dice que su mamá es buenita y que su papá ya no le pega desde que está en el Hogar. Pero que no vienen tampoco nunca porque tienen mucho trabajo. La asistente social le dijo a Darío que iban a buscar su casa. Yo le dije que si podía acompañar y me dejaron. Pero aunque andamos mucho, no encontramos su casa. Por aquisito nomás, decía Darío a cada rato. Al fin, se encontró con un perro que se le echó encima y con el que se abrazó harto rato, que dice era su amigo de antes, y se puso muy contento. Pero nadie más. Darío decía: “Dónde será mi casa”. Ya de regresada, la asistente social le preguntó si estaba de pena. ¿Sabes?, le contó Darío, a veces sólo hablo con Dios.
En el Hogar tengo una hermanita. Es igualita a mí. Ella tampoco tiene hermanos. Va a mi colegio. A las dos nos gustan mucho los bebés, pero no nos los dejan coger casi en brazos. Ayer estuvimos de suerte porque las policías trajeron a tres bebés. El último a la hora de la cena. Pero Sayda, que es nueva, se puso triste: Qué pena, ¿no mami? ¿El qué? Todos estos asuntos. ¿Pero a que lo peor es los niños que sufren traumación?, dijo Josué, que también es mayor. Entonces ya no se curan y se quedan siempre flacos. Pero a mi me gustan harto los bebés. Hay muchos niños que ya están felices ahora.
A nosotros nos gustan mucho los videos. Y vemos siempre los días feriados. Tenemos hartos, pero siempre queremos ver el mismo. Me gusta cuando ya sé todito lo que va a pasar.
En nuestro colegio aprendemos a leer y contar, y hartas cosas. A mi clase va también Jafet, un niño del Hogar que tiene cuatro años más que yo, pero está en mi grado porque nunca había ido al colegio.
..También me gusta mucho salir de paseo, y muchas veces salimos. Pero nunca solos porque, mami, ¿a que nunca hemos de caminar sintigo? Lo que no me gusta es cuando les preguntan a las mamis si somos niños huérfanos o abandonados.
En el Hogar unos niños nos portamos bien, otros más o menos. Y otros saben fastidiar. Otros cogen las cosas con sin permiso. Como el Herson, que siempre para fastidiando a todos. Pero sabe decirle cosas bonitas a las mamis. “Reina”, “Princesa”, “Mami, te quiero tanto como a mi Perú. No, te quiero más que a mi Perú”, “Cuando te mueras te llevaré hartas flores al cementerio”, “Si tú te mueres, me hago pisar por el tren”, y así las mamis se quedan contentas y se hace perdonar. También yo sé decir lindas cosas a las mamis: “Todo el día yo te quiero”, “yo cuando estoy, te quiero mucho”, “te quiero porte del cielo”, “te quiero hasta su corazón de Dios”, “eres una bonita”,“que te sueñes con tus angelitos”. Y también les escribimos cartas con dibujos, porque las mamis tienen hartas cartas nuestras.
Algunos niños se recuerdan siempre de antes. A mí me gustaría recordarme, pero no puedo. Armando siempre habla de antes del Hogar. En el cielo ya estará mi mamá, dice. Se ha muerto. Abuela no hay. Se han morido tomando alcohol, sin comer nada de comida, puro alcohol, felííííces tomando alcohol. Mis tíos hartos eraban. Peleaban y han sacado los cuchillos y los han matado. Algunos venían con soga para matarlos por el cuello, porque estaban amargos. Mi mamá estaba tomando alcohol, su boca se ha vuelto verde, por eso se ha morido. La mami le dice que ya se olvide. Pero él venga a otra vez. Cierto, mami, a mi mamá le han hecho comer harto y ha revivido. Un poquito y después se ha muerto, ya no ha vuelto a revivir. Arriba el cielo se la ha llevado. Después le han hecho revivir allí en el cielo. Yo estaba triste en mi casa. En la calle estaba y casi estuve por morir, pero me han llevado al Hospital y me han hecho comer, todo el día comiendo, ya he podido caminar. Una señora me ha traído de todo. Cierto mami. Otra ropa me han puesto. Entonces ya estuve tranquilito. Estuve jugando en rodaderos y en un pastito en el Hospital. Me hacían dormir y comer. Pero luego quería irme a mi casa y entonces me trajeron al Hogar. Después ya me he acostumbrado a vivir en aquí. Y ya me he olvidado, creo.